«Santiago está perdiendo su esencia cultural»
Los artistas de calle, que cuentan con 118 licencias, aprecian un declive en su actividad
Aportan pizcas de color, una banda sonora y alguna que otra
sonrisa a los paseos por la zona vieja de Compostela. Se trata de los pintores,
músicos, mimos, fotógrafos y demás artistas que salpican plazas y calles del
casco histórico. Todos ellos deben solicitar una licencia trimestral en el
Concello, que depende de Mobilidade. En este tercer trimestre del año se
concedieron un total de 118 permisos, según reflejan los listados de la página
web del Concello, pero parece ser que muchos de ellos no se llegan a utilizar.
Antón y Álvaro se suman a esta idea. Ellos también
forman un dúo en el que combinan un instrumento medieval, el dulcémele, con la
guitarra. El primero lleva en la calle más de treinta años, y apunta que cada
año los visitantes prestan menos interés a los intérpretes callejeros.
Considera que la regulación de las actividades artísticas es necesaria porque
«así ya no hay problemas por el sitio». Sin embargo, el músico se queja de que,
desde hace unos años, el arco de Xelmírez se reserva exclusivamente para
gaiteiros y cantantes líricos. «El Concello debería liberarlo para que todos
tengamos oportunidad de tocar allí, como antes», apostilla.
En el Obradoiro, Luís es una de las estatuas vivientes
que allí se se dejan ver; él como caballero templario. Cuenta que este tipo de
show está en «decadencia» en los últimos años. Además, señala que ya no se
valora el aporte cultural de los mimos a la ciudad, sino que «la gente aprovecha
para llevarse la foto desde lejos, sin querer dar ni un céntimo por el
espectáculo».
Los artistas del pincel llevan más de veinte años
pintando en las calles compostelanas. A día de hoy, se dividen en varios
emplazamientos, aunque el centro neurálgico es la calle del Franco. Malvina
tiene licencia en plaza de la Inmaculada, y comparte espacio con los puestos de
artesanía y con Carlos, fotógrafo ambulante. Ella comenta que le gustaría estar
junto a los otros pintores en la calle del Franco, o bien «rotar como los
músicos, para poder exponer en todo los sitios».
Eugenia y David son dos de los veteranos bajo los
arcos de Correos. Explican que han experimentado un vaivén de restricciones y
cambios de lugar a lo largo del tiempo. Aun así, Eugenia agradece «que el
Concello nos siga dando la oportunidad para exponer», sin embargo lamenta que
mucha gente no valore la pintura, ya que «es una lucha constante por hacer ver
la diferencia entre el arte y el comercio». David va más allá y se remite a los
antiguos gremios medievales, «en otras ciudades con gran tradición artística,
como París o Florencia, existen los barrios de pintores, que aportan un plus a
la oferta cultural. Aquí, la tradición pictórica no se suele tener muy en
cuenta», sentencia.
13/ago/2018 - La Voz de Galicia
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https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/santiago/2018/08/13/santiago-perdiendo-esencia-cultural/0003_201808S13C4991.htm