lunes, 13 de agosto de 2018

Noticia en La Voz de Galicia sobre artistas callejeros de Santiago de Compostela

 «Santiago está perdiendo su esencia cultural»

Los artistas de calle, que cuentan con 118 licencias, aprecian un declive en su actividad


Aportan pizcas de color, una banda sonora y alguna que otra sonrisa a los paseos por la zona vieja de Compostela. Se trata de los pintores, músicos, mimos, fotógrafos y demás artistas que salpican plazas y calles del casco histórico. Todos ellos deben solicitar una licencia trimestral en el Concello, que depende de Mobilidade. En este tercer trimestre del año se concedieron un total de 118 permisos, según reflejan los listados de la página web del Concello, pero parece ser que muchos de ellos no se llegan a utilizar.

El grupo más numeroso con licencias artísticas lo conforman un total de 73 músicos, 19 de ellos asignados solo al arco de Xelmírez. Agnieszka es la madre de Anna, y las dos son violinistas polacas que tocan a dúo, generalmente en la plaza de Cervantes. Cuentan que los músicos deben rotar de lugar cada dos horas, sin embargo, se organizan entre ellos y muchas veces esto no se cumple. Afirman que la gente ya no disfruta como antes de la música en la calle y «si pueden subir un vídeo de la actuación a las redes sociales, ya no se quedan a escuchar». Además, creen que «Santiago está perdiendo su esencia cultural, en la que también se engloban las actividades artísticas en la calle».

Antón y Álvaro se suman a esta idea. Ellos también forman un dúo en el que combinan un instrumento medieval, el dulcémele, con la guitarra. El primero lleva en la calle más de treinta años, y apunta que cada año los visitantes prestan menos interés a los intérpretes callejeros. Considera que la regulación de las actividades artísticas es necesaria porque «así ya no hay problemas por el sitio». Sin embargo, el músico se queja de que, desde hace unos años, el arco de Xelmírez se reserva exclusivamente para gaiteiros y cantantes líricos. «El Concello debería liberarlo para que todos tengamos oportunidad de tocar allí, como antes», apostilla.

En el Obradoiro, Luís es una de las estatuas vivientes que allí se se dejan ver; él como caballero templario. Cuenta que este tipo de show está en «decadencia» en los últimos años. Además, señala que ya no se valora el aporte cultural de los mimos a la ciudad, sino que «la gente aprovecha para llevarse la foto desde lejos, sin querer dar ni un céntimo por el espectáculo».

Los artistas del pincel llevan más de veinte años pintando en las calles compostelanas. A día de hoy, se dividen en varios emplazamientos, aunque el centro neurálgico es la calle del Franco. Malvina tiene licencia en plaza de la Inmaculada, y comparte espacio con los puestos de artesanía y con Carlos, fotógrafo ambulante. Ella comenta que le gustaría estar junto a los otros pintores en la calle del Franco, o bien «rotar como los músicos, para poder exponer en todo los sitios».

Eugenia y David son dos de los veteranos bajo los arcos de Correos. Explican que han experimentado un vaivén de restricciones y cambios de lugar a lo largo del tiempo. Aun así, Eugenia agradece «que el Concello nos siga dando la oportunidad para exponer», sin embargo lamenta que mucha gente no valore la pintura, ya que «es una lucha constante por hacer ver la diferencia entre el arte y el comercio». David va más allá y se remite a los antiguos gremios medievales, «en otras ciudades con gran tradición artística, como París o Florencia, existen los barrios de pintores, que aportan un plus a la oferta cultural. Aquí, la tradición pictórica no se suele tener muy en cuenta», sentencia.


13/ago/2018 - La Voz de Galicia

Enlace a la noticia: 

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/santiago/2018/08/13/santiago-perdiendo-esencia-cultural/0003_201808S13C4991.htm